Kósovo: Tierra en Disputa
Kósovo: Tierra en Disputa
Origen, argumentos y explicación del conflicto entre Serbia y Albania
◆ Qué es Kósovo y qué argumentos dan las partes
Kósovo y Metohija es una provincia al sur de Serbia, en la que viven principalmente albaneses y serbios; los primeros viven en las zonas de centro a sur y los segundos, de centro a norte. La economía de la provincia dependía principalmente de la agricultura, aunque poseía dos centros mineros importantes, Trepča y Stari Tgn (recordad esto para más adelante). La provincia se encuentra actualmente en disputa entre los dos pueblos, con los albaneses sosteniendo que, como son mayoría, la provincia debe ser suya, y los serbios sosteniendo primero que los albaneses no siempre fueron mayoría y segundo que además Kósovo tiene una significación histórica crucial para la nación serbia.
Sus ciudades más importantes son Prizren, Priština (que tiene el único aeropuerto de la provincia) y Mitrovica. Tiene un patrimonio cultural de en torno a 1.300 iglesias y monasterios ortodoxos (de los cuales 35 fueron destruidos por nacionalistas albaneses en marzo de 2004 y el resto tienen que ser vigilados las 24 horas del día), y unas cuantas mezquitas. Su economía consiste, a día de hoy, principalmente en agricultura de subsistencia y a duras penas de las Minas de Trepča.
a. Argumentos de Serbia
Los serbios consideran que Kósovo y Metohija, popularmente “Kosmet”, es el pilar espiritual de su identidad nacional y el origen de su nación. Consideran que Kósovo les fue injustamente arrebatada durante la Segunda Guerra Mundial y los años de gobierno del Mariscal Tito, convirtiéndolos en una minoría amenazada.
De acuerdo con el historiador serbio Dusan Batakovic, la necesidad de recuperar Kósovo para Serbia comenzó con el primer alzamiento contra el Imperio Otomano (del que hablaré más adelante), liderado por el revolucionario Karadjordje (fundador a su vez de la dinastía Karađorđeve, una de las dos dinastías que marcaron la historia de la Serbia moderna). Este levantamiento estuvo inspirado por la Revolución Francesa y las ideas liberales que se extendían por Europa en aquellos años, además de cierto romanticismo por el antiguo reino medieval de Serbia, nacido precisamente en la provincia de Kósovo, donde fue coronada la dinastía Nemanjić, a la que perteneció el emperador Stefan Dušan (quien consiguió para Serbia su mayor extensión territorial en la historia).
b. Argumentos de Albania
Los albaneses consideran que, como ellos, actualmente, son mayoría en la provincia (lo que desmiente su narrativa de que “Serbia los estaba exterminando”), entonces ésta tiene que pertenecer a Albania. De acuerdo con el historiador y lingüista albano-estadounidense Stavro Skendi, el sentimiento nacionalista albanés comenzó a florecer en 1878, en oposición a las decisiones adoptadas por el Congreso de Berlín, en la cual el Imperio Otomano se rindió ante Rusia tras la guerra iniciada en 1877. Los albaneses se sienten identificados con los turcos, y, por tanto, consideran a los enemigos de Turquía como propios (de hecho, Turquía es, actualmente, uno de los, sino el más, fiel apoyo de Albania en la cuestión kosovar).
◆ Historia reciente: independencias de Serbia y Albania
La primera vez que los serbios comenzaron a luchar por su independencia del Imperio Otomano fue entre 1804 y 1835, inspirados por la Revolución Francesa y las corrientes liberales que se extendían por Europa en aquellos años. El primer alzamiento, liderado por Karađorđe, iniciado en 1804, fue aplastado por las autoridades otomanas. En el segundo, los serbios consiguieron dejar de ser una provincia otomana más y establecer una monarquía constitucional y asentar las bases para la creación de la Serbia moderna.
Como dije al princìpio, desde el alzamiento de Karađorđe, los serbios ya tenían recuperar Kósovo entre sus planes, ya que había cierto deseo de recuperar el antiguo Reino de Serbia de la Edad Media, el cual nació en esa provincia con la coronación de la dinastía Nemanjić, y más concretamente las fronteras del imperio de Stefan Dušan.
Serbia finalmente consiguió su independencia, junto a Grecia, Bulgaria, Rumanía y Montenegro, después de la Guerra Ruso-Turca que tuvo lugar entre abril de 1877 y marzo de 1878, con el Tratado de Berlín, firmado el 13 de julio, mediante el cual se reestructuró el equilibrio de poder en los Balcanes. No sería hasta mayo de 1913 cuando el Tratado de Londres, que pondría fin a la Primera Guerra de los Balcanes, le devolvería legalmente a Serbia la provincia de Kósovo.
Durante los primeros alzamientos en los Balcanes contra el poder otomano, los albaneses no estuvieron muy activos. Simplemente, solicitaron más autonomía, pero poco más. Sería tras la firma del Tratado de Berlín en marzo de 1878, cuando empezaría a florecer el sentimiento nacional albanés. El 10 de junio de ese mismo año se fundó en la ciudad de Prizren, en la provincia de Kósovo (aún ocupada por el Imperio Otomano), la Liga para la Defensa de los Derechos de la Nación Albanesa, mediante la cual los albaneses, al igual que habían conseguido los serbios tras su segundo alzamiento en 1835, consiguieron que las autoridades otomanas establecieran un principado albanés. La Liga de Prizren contó con la participación de unas 300 personas. Y, al haberse fundado allí, también incluyeron Kósovo en su plan nacional.
Desde 1878 hasta diciembre de 1912, Albania fue un principado del Imperio Otomano, y no tenía mucha intención de independizarse. Fue durante la Primera Guerra de los Balcanes, que comenzó en octubre de 1912 después de la derrota otomana contra Italia en Libia, cuando Albania por fin obtendría su independencia, y se debió, principalmente, a que Austria temía que, si Serbia conseguía acceder al mar, una costa serbia podría convertirse en una salida rusa al Mediterráneo, lo que debilitaría la influencia política y económica del Imperio Austrohúngaro en los Balcanes. La independencia de Albania se reafirmó en marzo de 1913, con la firma del Tratado de Londres, que puso fin a la guerra y que le arrebató al Imperio Otomano sus últimos dominios en Europa (menos Constantinopla, la cual Turquía sigue ocupando a día de hoy).
◆ Segunda Guerra Mundial
Albania fue invadida por la Italia fascista en abril de 1939, y el Reino de Yugoslavia, el mismo mes dos años después, por ambas potencias del Eje. Yugoslavia, además, fue dividida en varias zonas: el Estado Independiente de Croacia (controlado por la Ustacha, un sanguinario grupo nacionalista croata aliado del Tercer Reich), Serbia (que pasó a ser un Estado vasallo, al estilo de la Francia de Vichy) y el resto quedó repartido entre Italia y Alemania.
En Yugoslavia, además de la lucha contra las tropas nazi-fascistas, había una guerra civil, en la que se enfrentaban el ejército monárquico, liderado por Draža Mihailović, y los partisanos comunistas del Mariscal Josip Broz Tito. Ambos bandos luchaban también contra los alemanes e italianos, y sus colaboradores. En Albania, la principal resistencia contra el fascismo la lideraría el comunista Enver Hoxha. (Por cierto, tanto en las filas de los monárquicos de Mihailovic como en las de los partisanos de Tito había tanto serbios como croatas, eslovenos, montenegrinos, bosnios y macedonios. Ninguno de estos grupos no hacían distinción por etnias.)
En Kósovo, los fascistas italianos y sus colaboradores albaneses se dedicaron a expulsar a cientos de serbios de sus hogares, y asentando a civiles albaneses en su lugar. La situación fue a peor cuando en 1944, con Italia derrotada y Albania ocupada por el Tercer Reich, se creó la 21ª División de Montaña de la Waffen SS “Skanderbeg”, con la idea de que los albaneses colaboradores ayudasen en la lucha contra los partisanos yugoslavos y sus aliados albaneses comunistas. (Como curiosidad, se llamó así por el gobernante del Principado de Kastriori, que, al contrario que esta división, era católico y luchó contra los otomanos a finales del siglo XIV.)
El símbolo de esta división (que realmente no llegó a pasar nunca de ser una mera brigada) era el águila negra de Albania y llegó a contar con entre 6.000 y 6.500 miembros. Los albaneses de esta división vieron su oportunidad de hacer Kósovo suya, recuperando la idea de la “Gran Albania” de la Liga de Prizren de 1878. Las autoridades alemanas terminaron disolviéndola por inútil, pues, en vez de centrarse en la lucha contra los partisanos comunistas, que cada vez ganaban más terreno, se dedicaban a atacar a civiles serbios y además se negaban a operar fuera de Kósovo.
3. República Federal Socialista de Yugoslavia (con Josip Broz Tito)
a. Constitución de 1945
El 29 de enero de 1945, se aprobó la constitución de la República Federal Socialista de Yugoslavia, presidida por el anteriormente líder de los partisanos Josip Broz Tito, y se estableció una nueva división territorial, en seis repúblicas: Serbia, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Bosnia y Macedonia, y se concedió, además, una pequeña autonomía a las provincias serbias de Vojvodina y Kósovo y Metohija.
En Kósovo, se concedió la nacionalidad yugoslava, y la ciudadanía serbia, a los albaneses que habían sido asentados en la provincia durante la guerra. Sin embargo, no les fueron devueltos sus hogares a los serbios que habían sido injustamente expulsados por las fuerzas nazi-fascistas durante la guerra. Se incluyó la enseñanza del albanés a la par que el serbio (o serbocroata, como era conocido en aquellos años, ya que el serbio y el croata son idiomas muy parecidos, su única diferencia es que los serbios usan el alfabeto cirílico y los croatas, el latino) en la educación y otros ámbitos de la vida. Hasta 1974, hubo un periodo de convivencia pacífica entre serbios y albaneses. También recibió inmigrantes albaneses nuevos, que buscaban mejores oportunidades de vida en Serbia, ya que en Albania lo tenían más difícil, debido al cierre a cal y canto de la república socialista después de la muerte de Stalin en 1953.
b. Constitución de 1974
Ya en los años 60, el presidente Tito empezó a tomar una serie de medidas que empezarían a llevar a Yugoslavia a su destrucción. Para empezar, comenzó a solicitar préstamos al Fondo Monetario Internacional, que, como bien es sabido, no otorga los préstamos gratis y exige a cambio una serie de reformas económicas favorables al mercado, lo que perjudicó la situación económica de los yugoslavos, en especial en zonas menos dadas a la industria como Serbia, Montenegro o Macedonia.
Y, en segundo lugar, Tito comenzó a seguir una política de paulatina descentralización del territorio a partir de 1963, lo cual hizo que muchos comunistas serbios, la mayoría de los cuales le habían defendido y habían luchado con él en la guerra, le dieran la espalda y empezaran a denunciar sus políticas. Los dos más destacados fueron Dobrica Ćosić (de quien hablaremos más adelante) y Aleksandr Ranković, quien además había sido la mano derecha de Tito durante años.
Estas políticas descentralizadoras se culminaron en 1974, después de que el año anterior se diera una revuelta bastante grave en Croacia, debido a la polémica publicación de un diccionario en serbocroata únicamente en alfabeto cirílico y a la condena de un obispo católico (que los nacionalistas croatas siguen sosteniendo que fue por su fe, pero en realidad fue por haber colaborado con la Ustacha y los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial). La situación fue tan grave que obligó a Tito a salir de su retiro a poner orden y consiguió evitar lo que podría haber sido un baño de sangre.
Claro que la manera que tuvo de solucionarlo podría definirse como intentar apagar un incendio con gasolina, ya que, al año siguiente, se aprobó una nueva constitución yugoslava, la cual hacía avanzar al país hacia un modelo territorial de carácter confederal, dando más competencias de las que ya tenían a los gobiernos de las repúblicas y las regiones autónomas, haciendo disminuir el control del gobierno central. Para esas fechas, el 60% de los kosovares eran albaneses y el 40% restante eran serbios. Los albaneses gobernaban por la ley de los grandes números, muchas veces pasándoles por encima a los serbios y a otras minorías, como los goranis, de la provincia.
El ex vice presidente de Yugoslavia, Aleksandr Ranković, denunció la mayor descentralización que traía consigo la nueva constitución, y afirmó que ésta sólo iba a traer más problemas de nacionalismo étnico y rivalidad tóxica entre los pueblos de Yugoslavia. Nadie le hizo ningún caso en su momento, pero el tiempo le dio la razón: al descentralizar más el territorio yugoslavo, se acentuaron las particularidades de las repúblicas, en vez de avanzar en la construcción de una identidad yugoslava común, y provocó, a su vez, el aumento de los nacionalismos periféricos, en especial en Eslovenia y Croacia. Si bien es cierto que fue una tontería publicar un diccionario de serbocroata sólo en alfabeto cirílico y que la respuesta del gobierno yugoslavo a las protestas quizá fue desproporcionada, también es cierto que Croacia siempre tuvo un pie fuera de Yugoslavia y quería barrer para dentro. Y que es precisamente el nacionalismo croata el que tradicionalmente más ha amenazado no sólo la unidad de Yugoslavia, sino la integridad de otros pueblos de la nación (la Croacia independiente de 1941 es un tema del que podemos hablar en otro vídeo - o no, que tampoco quiero que YouTube me meta un strike en el canal por “exceso de contenido inapropiado”).
A pesar de todo, los años en los que Tito vivió fueron de relativa calma y paz en la provincia serbia de Kósovo, sin grandes enfrentamientos entre los serbios y albaneses.
◆ Protestas en Priština (marzo a mayo de 1981)
Un año después de la muerte de Tito, en 1981, el 11 de marzo, se estaba celebrando un partido amistoso en el estadio de la ciudad de Priština entre el FC Priština y el Partizan de Belgrado, que terminó con una victoria 1:0 para el equipo visitante (acordaros de esto para más adelante). Pero, tristemente, el partido no estaba destinado a convertirse en el plato fuerte de la jornada.
En otra parte de la ciudad, un estudiante de la Universidad de Priština, fundada a finales de los 60, descubrió una cucaracha en su sopa e incapaz de contener su disgusto, tiró su bandeja al suelo, iniciando una revuelta en la cafetería. Tras esto, unos 500 estudiantes (de los 15.000 que tenía la universidad) se reunieron delante del edificio de la universidad, solicitando mejoras en la calidad de la alimentación y de las condiciones de vida en la universidad en general.
Desde ahí, marcharon hacia el centro de Priština, y poco a poco se les incorporó más gente. Se estima que la manifestación llegó a reunir a en torno a 3.000 personas. Los reclamos eran que se hicieran más inversiones en la provincia para mejorar las infraestructuras y la calidad de vida y de trabajo.
Mientras, en las oficinas de las que se quejaban los manifestantes, recibían llamadas de los líderes del movimiento. Mukhamet Mustafa, quien había dejado el liderazgo de la Unión de Jóvenes Socialistas de Kósovo hace unos meses, fue uno de los que recibió esas llamadas. Mustafa había experimentado esas mismas condiciones precarias cuando era estudiante, y que simpatizaba con ellos porque parecía que, tristemente, nada había cambiado. Luego le preguntó al que le había llamado que qué era lo que querían y éste le respondió que necesitaban una república, es decir, que Kósovo se convirtiera en una séptima república yugoslava.
En las siguientes semanas, la situación fue escalando, y lo que empezaron siendo manifestaciones pacíficas acabaron convirtiéndose en disturbios, y se tuvieron que establecer cordones policiales. En las protestas, se empezaron a escuchar consignas tales como “Somos albaneses, no yugoslavos” (pero recordad, según la propaganda occidental, los etnonacionalistas y los que acabaron con la unidad de Yugoslavia fueron los serbios). No sólo hubo choques con la policía, sino que también hubo ataques contra civiles serbios y montenegrinos, ataques que en los que se incluyeron asaltar sus comercios y sus viviendas, o tomarlos de rehenes.
El 2 de abril las autoridades federales se vieron obligadas a declarar el Estado de Emergencia, a enviar refuerzos policiales y a declarar el toque de queda en la provincia. La situación terminó llegando a tal extremo que el jefe del Comité Central de la Unión de Comunistas de Kósovo, Mahmut Bakalli (recordad este nombre para más adelante), solicitó el envío de las unidades blindadas del Ejército Yugoslavo. Las protestas continuaron hasta mayo, y se saldaron con 14 muertos (9 manifestantes y 5 policías), más de 300 heridos y 12.000 detenidos. La Universidad de Priština fue cerrada temporalmente.
Las declaraciones de Enver Hoxha
Evidentemente, unos choques tan grandes entre policía y manifestantes no quedaron sin reacción internacional. Aquí sólo me voy a centrar en la reacción del presidente de Albania, Enver Hoxha, quien denunció la represión de los cuerpos y fuerzas de seguridad yugoslavos y, a su juicio, la manipulación de las reclamaciones de los manifestantes por parte de la prensa yugoslava en un artículo publicado el 8 de abril y pidió, en otro artículo que publicó el 17 de mayo, que se cumpliera con la reclamación de que Kósovo se convirtiera en una séptima república yugoslava separada de Serbia, ambos publicados en el diario Zërit i Popullit, el periódico oficial del Partido del Trabajo de Albania.
(Resoplido.) ¿Por dónde empiezo? Mira, para no alargar el vídeo demasiado, voy a centrarme en el artículo del 8 de abril, que es el más sangrante de los dos.
Primero, Hoxha menciona los problemas de desigualdad territorial entre las repúblicas de Yugoslavia, y cómo esto había afectado a la región autónoma de Kósovo (que formaba parte de la República Yugoslava de Serbia). Y ésta es la única verdad que menciona en todo el artículo: desde principios de los años 60, el desarrollo de Yugoslavia había sido desigual, con un norte (Eslovenia y Croacia) más rico e industrializado y un sur (Serbia, Macedonia y Montenegro) más pobre y agrario. Estas diferencias económicas evidentemente generaron tensiones nacionalistas, y la constitución confederal de 1974 no sólo no solucionó el problema, sino que lo agravó. Por tanto, resulta un tanto irónico que Hoxha critique la corriente ideológica del que fuera mano derecha de Tito, Aleksandr Ranković, porque Ranković fue precisamente uno de los que criticó que se avanzara hacia una mayor descentralización de Yugoslavia, y más acusándole de “nacionalista” (supongo que Hoxha ahí estaba proyectando, ya que sus dos artículos rebosan nacionalismo albanés).
Y ya está. A partir de ahí, va para abajo y sin frenos.
Primera tergiversación de Hoxha: el gobierno yugoslavo no mostraba ningún interés en invertir en Kósovo y Metohija, insinuando que no es importante para Serbia. Este punto se cae como un castillo de naipes porque el propio Hoxha procede a contradecirse unas líneas después mencionando las Minas de Trepča, fundadas a comienzos de los años 20 cuando Yugoslavia ni siquiera era socialista y que se convirtieron en una de las minas más importantes del país (siendo ésta una de las pocas industrias que tenía Serbia, ya que, de nuevo, la mayor parte la acaparaban Eslovenia y Croacia), y porque, tan sólo tres párrafos antes, menciona a la Universidad de Priština (la cual se fundó diez años antes de que él publicara su artículo). Por otra parte, insinuar que Kósovo y Metohija no es importante para Serbia es una mentira tan grande que te puedes subir en ella y tocar la punta del Everest. Es quizá la provincia a la que más aprecio le tiene el pueblo serbio, al punto en que la propia representación nacional de Serbia es la Doncella de Kósovo, como se ve en este cuadro de Uros Predic de 1919.
(Por cierto, sería muy embarazoso que los albaneses, al hacerse con el control de la provincia, literalmente lo primero que hicieran fuera empezar a destruir o a descuidar todas las infraestructuras que Serbia había construido a lo largo de los años para mejorar la calidad de vida en la provincia, doblemente embarazoso si además no hicieran absolutamente ninguna inversión nueva. Vergüenza debería daros, nacionalistas albaneses, si eso sucediera. En fin. Sigamos.)
Segunda tergiversación de Hoxha: la Universidad de Priština estaba siendo discriminada con respecto a otras universidades yugoslavas. Bien, va a ser que no. En el momento en el que se producen las protestas, la universidad cumplía aproximadamente diez años desde su fundación, y no recibía más de 15.000 estudiantes por año. Era una universidad regional y poco popular. Las malas condiciones no eran una cuestión de “discriminación”, era simplemente que era muy nueva aún y se estaba adaptando.
Y, para terminar, Hoxha constantemente habla de “pueblo de Kósovo”, como si las protestas se hubieran dado en toda la provincia, o como si todos los ciudadanos las hubieran apoyado. Habla de la desigualdad y la pobreza como si esos problemas sólo afectaran a los albaneses, tratando de dar a entender que los albaneses tenían “desventajas” frente a los serbios y eran “discriminados” por el hecho de ser albaneses. Lo cual tampoco se sostiene ni por un segundo. Mahmud Bakalli, el presidente de la Liga de Comunistas de Kósovo que solicitó el envío de las unidades blindadas del ejército a la provincia, era albanés. Sí, ya sé que es la opinión de una sola persona, pero deja claro que no todos los albaneses compartían la idea de que Kósovo se convirtiera en una séptima república yugoslava separada de Serbia como pedía Hoxha, y menos que se separara de Yugoslavia como se oía en algunas manifestaciones o como pedía Hoxha. ¿Y recordáis que he dicho que el mismo día que se iniciaron las protestas en la universidad, había partido de fútbol entre el FC Priština y el Partizan de Belgrado? El gol que dio la victoria al equipo visitante lo marcó Čevat Prekazi, un jugador de ascendencia albanesa nacido en Mitrovica. Y los estudiantes de la Universidad de Priština eran tanto albaneses como serbios (sólo que seguramente los serbios se distanciarían de las manifestaciones cuando sus compañeros albaneses empezaron a pedir que Kósovo se separara de Serbia).
No, en Yugoslavia, no se discriminaba a los albaneses por ser albaneses. Eso son mentiras de los nacionalistas albaneses y de la propaganda occidental para tratar de “excusar” su serbofobia. Los únicos que sufrían, y sufren, discriminación en Kósovo y Metohija son los serbios, junto a un pueblo más minoritario aún, los goranis (pero de estos podemos hablar en otro momento).
◆ El memorándum de SANU (septiembre de 1986)
En septiembre de 1986, el periódico serbio Evening News, hizo público un borrador de un documento escrito por 16 miembros de la Academia Serbia de las Artes y las Ciencias (SANU), un documento muy extenso que denunciaba el trato desigual y discriminatorio hacia el pueblo serbio dentro de la República Federal de Yugoslavia.
a. Sobre Dobrica Ćosić
El presidente de la Academia, y uno de los principales impulsores de este documento, fue Dobrica Ćosić, quien había estado desde el principio en la evolución política de Yugoslavia. Había luchado contra la invasión del Tercer Reich y había formado parte del gobierno de Tito después de la guerra, y era comunista convencido. Pero, a partir de 1963, Tito empezó gradualmente a descentralizar Yugoslavia, y esto Ćosić lo vio como una amenaza para el pueblo serbio. En mayo de 1968, publicó un artículo, titulado Las tareas de un comunista en la implementación de la igualdad de derechos de los pueblos de la República Federal de Serbia, en el que por primera vez planteó el problema de desigualdad de derechos de los serbios dentro de la Unión de Yugoslavia, denunció el creciente sentimiento antiserbio en las repúblicas de Eslovenia y Croacia y se mostró especialmente molesto con ampliar los estatutos de autonomía para Kósovo y Vojvodina. Después de las protestas en Priština, Ćosić comenzó a organizar un movimiento que pretendía conseguir igualdad para Serbia dentro de la federación yugoslava.
b. Análisis del memorándum
Una de las primeras cosas que se denuncian en el documento es la contribución de la Constitución de 1974, que avanzaba la descentralización de Yugoslavia, al aumento de las tendencias nacionalistas en las regiones periféricas del país, y hacen especial hincapié en los albaneses residentes en Kósovo y Metohija. La denuncia parte de la base de que ningún tipo de discriminación ni opresión en base a la nacionalidad o la etnia tienen cabida en la sociedad actual, y que Yugoslavia debería funcionar como un modelo de sociedad basado en el principio de unidad del Estado y la protección de la autonomía política y cultural de todas las nacionalidades, algo que, a juicio del documento, no se daba en para Serbia.
El documento también critica fuertemente la noción de que “una Serbia débil es igual a una Yugoslavia más fuerte”, con la excusa de que, si se permitiera un mayor desarrollo de Serbia, entonces las otras nacionalidades se verían amenazadas. Aquí les voy a dar la razón, ya que, lo siento mucho (en realidad no) por los que se crean la narrativa occidental, pero la realidad, es que Serbia es el país menos racista de los Balcanes y el que menos historia tiene con el etnonacionalismo (comparado con Croacia, por ejemplo, a la cual se premiaba bastante durante la época de Yugoslavia, a pesar de tener en su armario muchos más cadáveres de inocentes que Serbia).
Respecto a Kósovo y Metohija, denuncian que el elevado estatus de autonomía que tenía la provincia había hecho aumentar las tendencias nacionalistas entre los albanokosovares, que no estaban respetando a los serbios de la provincia, ni tampoco a los a los montenegrinos, a los turcos y a los gitanos.
Personalmente, las acusaciones hacia este documento de “nacionalismo y fascismo serbios” me resultan muy familiares. Sí, es exactamente lo mismo que nos dicen a los españoles que no queremos darle más privilegios fiscales a las burguesías reaccionarias de Vasconia y Cataluña y consideramos que los nacionalismos vasco y catalán son tan rancios, racistas y xenófobos como Vox y el PP. Hoy en día a los del memorándum de SANU los llamarían rojipardos o nazbols.
c. Terremoto político dentro de Serbia
La publicación del memorándum dividió a la Liga de Comunistas de Serbia (SKS por sus siglas en serbio), entre Iván Stambolić, quien a su vez era el primer ministro de la RYS de Serbia en ese momento, y Slobodan Milošević. Stambolić era un reformista moderado y crítico con el memorándum, considerándolo demasiado nacionalista, mientras que Milošević respaldaba lo expuesto en el memorándum y además pertenecía a la línea centralista del partido. Entre la gente, era más popular la postura de Milošević, sobre todo entre los serbios de Kósovo, ya que la mayoría de los serbios, en efecto, sentía que no estaban recibiendo un trato igualitario dentro de Yugoslavia. Hubo unas elecciones internas dentro del partido, Milošević se convirtió en el nuevo líder de la Unión de Comunistas de Serbia y nuevo primer ministro de la república yugoslava.
d. Enmiendas constitucionales de 1988
Dos años después, el 25 de noviembre de 1988, el Parlamento de la Unión de Yugoslavia aprobó 39 enmiendas a la Constitución de 1974, que pretendían revertir la descentralización. La mayoría de las enmiendas eran de índole económico, y no hacían referencia a ninguna etnia en concreto.
Algunas de estas reformas fueron: 1) el gobierno central tendría capacidad de interferir en la actividad económica de las repúblicas y las regiones autónomas en caso de incumplimiento de las leyes sindicales; 2) se creó también un sistema financiero, crediticio y fiscal unificado; y 3) la Federación recibió el derecho para determinar la estrategia científica y tecnológica del país, crear fondos para reservas de productos básicos, proporcionar fondos públicos para la reserva del ejército, adoptar leyes sindicales respecto de la protección del medioambiente y ejercer como árbitro para resolver contradicciones que surgieran entre repúblicas individuales y regiones. Las regiones, como Kósovo, vieron suspendida su autonomía, pasando a estar controladas por el gobierno de la RS de Serbia.
Por supuesto, era tarde para aprobar estas enmiendas. La constitución de 1974 ya había provocado la acentuación de los nacionalismos periféricos, que no tardaron en criticar y protestar contra las medidas recentralizadoras de Yugoslavia. Los primeros, qué sorpresa, fueron los eslovenos y los croatas, las dos repúblicas yugoslavas más ricas e industrializadas del país (que sólo les faltaba gritar “Serbia nos roba” y hablar de “Estado Yugoslavo Fascista” para parecerse a los nacionalistas vascos y catalanes ... Ah, no, espérate, eso ya lo hacen. Usan la libertad para justificar lo que es en realidad puro egoísmo neoliberal, valga la redundancia.)
e. La Liga Democrática de Kósovo
En diciembre de 1989, se fundó la Liga Democrática de Kósovo, liderada por Ibrahim Rugova, que se convertiría en presidente de la región autónoma. El objetivo de este partido, de una ideología similar al PNV en España, era recuperar el anterior estatus de autonomía de Kósovo por la vía política. En ningún momento la LDK dijo nada ni de independencia ni de unión con Albania (acordaros de esto para más adelante). Al contrario de lo que diría más tarde la prensa occidental, Milošević sí que se sentó a negociar con Rugova, para tratar de llegar a un acuerdo sobre el estatus de la provincia. Sin embargo, como las posiciones estaban muy enrocadas, las negociaciones se quedaron estancadas, aunque no dejaron de reunirse. Mientras esto ocurría a nivel oficial, las tensiones en las calles aumentaban.
- Bibliografía
https://clioturbata.com/english/batakovic-serbian-uprising/
Nacionalismo frustrado en Yugoslavia: de la solución liberal a la solución comunista (Dusan T. Batakovic):
https://www.rastko.rs/istorija/batakovic/batakovic-frustrated_eng.html
Vidovdan y la importancia significativa para el pueblo serbio:
https://www.serbia-home.com/archives/657
Kósovo: la cuestión serbia y el tema de la “Gran Albania”:
https://www.rastko.rs/kosovo/istorija/sanu/GrtAlb.html
El Despertar Nacionalista Albanés, Stavro Skendi:
https://www.degruyter.com/document/doi/10.1515/9781400847761/html
La Liga de Prizren (1878):
https://everything.explained.today/League_of_Prizren/
La revuelta croata de 1973:
https://www.youtube.com/watch?v=-Cg2R7zOfIA
Las protestas estudiantiles de Pristina de marzo de 1981:
Sobre la violencia policial contra los manifestantes albaneses en Kósovo, Enver Hoxha (Obras escogidas, tomo VI, artículo del 8 de abril de 1981)
Memorandum of the Serbian Academy of Arts and Sciences, 1989:
https://www.helsinki.org.rs/serbian/doc/memorandum%20sanu.pdf
https://web.archive.org/web/20190914233203/https://chnm.gmu.edu/1989/items/show/674Constitución yugoslava de 1992:
https://www.fomoso.org/wp-content/uploads/2020/10/Constitution-of-the-Federal-Republic-of-Yugoslavia-1992.pdf
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